viernes, 4 de abril de 2014

Adiós Reina de las Pulgas


En el 2012, publiqué una información que me llamó muchísimo la atención. Se trataba de la historia de Anaís Osio, quien decidió darle un cambio a su vida al dejar Maracay e irse al Zulia, bajar drásticamente de peso y convertirse en" la reina de las pulgas" y en una Miss.

Hoy 04/04/2014, leo con tristeza que murió de un infarto a sus 25 años de edad. Dos años después de haber alcanzado su sueño y ser "La Reina" del famoso local marabino Caribe Concert, se fue sin poder decir adiós.

Lea aquí el trabajo del diario Panorama titulado La historia de Anaís Osío, la "Reina de las Pulgas" de Caribe Concert: VIDEO


viernes, 21 de marzo de 2014

"#YoConfieso que tengo insomnio mediático"


En mi fanatismo de ponerle nombre a las cosas, le he dado un término a lo que me sucede todas las noches desde febrero de 2014: #YoConfieso que tengo insomnio mediático.

Todas las mañanas, me levanto reconciliada con la vida, con entusiasmo para hacer mis actividades y con ánimo para hacer mi mejor esfuerzo para que todo a mi alrededor salga perfecto. Pero, como todo comunicador social y venezolana, al levantarme lo primero que hago es revisar las noticias. Esta acción reiterativa ocurre desde mi infancia, tras mis primeras experiencias políticas y eso de "prende el televisor antes de salir para ver si hay gobierno".

Justo tres minutos luego de despertarme, cuando reviso lo que sucede en Twitter, entro en un estado de angustia. Mientras dormía pasaron cosas insólitas: alguien se fue, alguien volvió, heridos, presos, lastimados, declaraciones de autoridades, sentencias, etcétera. A veces no entiendo ni siquiera cuando ocurren, porque horas antes -por ejemplo 2am- estaba frente a la computadora leyendo cuidadosamente cuanta información aparecía en la pantalla.

Leer las noticias se ha convertido un vicio. Siempre lo ha sido para mí, pero estos días se ha recrudecido. Tanto así, que la mayoría de las veces antes de dormir tengo que hacerme autoterapias de relajación y desconexión de mi mente.

Ante esta situación, he visto que no estoy sola. Leo todas las madrugadas a cientos de personas (venezolanas todas) en mi misma situación. No pueden dormir pues les abruma lo que sucede en nuestro país.

La situación va más allá. Hay un conflicto en mi: entre ser responsable de mis ocupaciones diarias con las cuales sostengo a mi familia y los compromisos que he adquirido con terceros, frente a mi preocupación como ciudadana. Creo que si tuviese superpoderes que surgieran en la oscuridad mirandina, sería "super angustia". ¿Quién puede tener una vida normal y equilibrada emocionalmente de esta manera?

El propósito de este post es hacer catarsis. No pretendo generar en usted, estimado lector, ningún tipo de reacción ni opinión. Solo ocupo un espacio de mi tiempo, en comentarle al mundo mi adicción noticiosa. Capaz usted descubra con mis líneas, que también sufre de este síndrome.

viernes, 31 de enero de 2014

La culpa es del sofá


En las últimas semanas varias alcaldías de Venezuela decidieron restringir la circulación de motos. Estas ordenanzas limitan el tránsito de las motocicletas a determinadas horas de la noche, establecen cómo debe ser el uso de los canales y la colocación de multas en el caso de su incumplimiento -en líneas generales-.

La medida ha generado opiniones encontradas en la población, pues a algunos se alegran, porque puede ser una medida a favor de mejorar la seguridad y otros se disgustan, porque limita su libre circulación.

En los últimos años, en el país hubo un auge sobre el uso de las motos. Es una opción económica de traslado, dado a los altos precios y la poca disponibilidad de vehículos, así como lo útil que pueden ser durante las fuertes colas en las principales ciudades.

La otra parte de la historia, es que muchos delincuentes utilizan las motocicletas para cometer sus fechorías. Además, muchos motorizados tienen fama de no respetar las señales de tránsito y se creen dueños del camino –y la mayoría de los casos, tienen razón-.

Lo cierto es que ninguna de las ciudades venezolanas estaban preparadas para este boom de motos, por lo que la anarquía es ¡enorme!

Caracas es la tercera ciudad más peligrosa del mundo. Es de entender que las autoridades y los ciudadanos estén desesperados por soluciones pero, ¿realmente esta decisión lo es?

En una oportunidad alguien me contaba un chiste. Este iba así: “un hombre llega a su casa y encuentra a su esposa haciendo el amor con el vecino en el sofá. Para evitar que esto siga sucediendo, el esposo en medio de su dolor decidió quitar el sofá. Allí se acabó la infidelidad”. Algo así ocurre con estas ordenanzas. Nos quitaron el sofá, pero no acabamos con la delincuencia.

Muchos de mis conocidos dirán que estoy parcializada porque me traslado en moto. Les diré que entiendo sus razones, pero no estoy de acuerdo con las ordenanzas.

Vivo es una de las ciudades dormitorios que rodean Caracas y por decisión familiar tuvimos que decidir entre casa o carro. Evidentemente ganó la vivienda. Por asuntos profesionales y personales en ocasiones tenemos que subir tarde a casa y con la ordenanza podemos vernos afectados. Ya bastante vida "matinée" tenemos por vivir en la zona y la medida no nos alegra para nada.

Pero no voy a ser egoísta, no voy hablar de mi caso, voy a ir más allá. ¿Estamos realmente convencidos que esto acabará con la delincuencia? ¿Estamos seguros que bajaremos escalafones en el ranking? ¿Los delincuentes robaran en horas decentes nada más? Sabemos que no. Las soluciones van más allá de eso: están en políticas gubernamentales contundentes, en desarmar a los delincuentes, en establecer normas del juego claro, etc. Me niego que me responsabilicen por algo con que no tengo nada que ver. Si alguien comete una infracción, que lo multen. Si alguien roba, que se le aplique la ley, pero no debemos pagar todos por pecadores.

He visto con dolor todos los calificativos que dan a los motorizados: delincuentes, patas en el suelo, malandros, CDSM, etc. Me molestan las generalidades. Porque si las generalidades y las propuestas absurdas valen, aquí les dejo algunas:
  •  Todos los chóferes de autobús deberían ir presos, por dejar que roben las unidades. En una oportunidad se montaron a robar 4 veces en el mismo transporte.
  • Debería ver un plan de cambiar moto por carro. Yo estoy dispuesta dar la moto, sin poner un bolívar más, por un vehículo digno y funcional (mínimo una acepto una Orlando Chevrolet).
  • Todos los jueces deberían meterlos presos. Por no aplicar justicia como se debe. Este país está como está por culpa de ellos.
  • Que el pueblo armado salga hacer justicia con sus propias manos. Basta de policías inútiles que no encarcelan a quienes deben.
  • Deberían  cerrar el metro a las 6pm. Así evitamos que roben vagones desolados en las noches.
  • Deberían prohibir grabar hechos delictivos, eso de estarle mostrando a la población la verdad es totalmente perjudicial para su salud.
Así como estas tengo muchas ideas más absurdas pero que ayudan. Quien quiera más de ellas me avisa y con gusto se las hago llegar.

Si quieren verdaderas soluciones, les dejo algunas:
  •  Sean estrictos, suban las multas y colóquenlas. Incluso si cometo una infracción, estoy dispuesta a asumir mi responsabilidad.
  • Si por temas de seguridad hay que detenerse en varias alcabalas, se hará. Me comprometo a tener mis papeles en regla, pero que nadie venga a pedirme soborno.
  • Hay que utilizar casos identificados con chalecos, se hace también. Es más, ya se viene aplicando.
En post comentaré sobre las irregularidades que comenten los conductores en contra de la vida de los motorizados, así como otros relacionados con el tema.