domingo, 8 de junio de 2014

Caso: La Venezolana, la promesa que nunca llegó



Este país no deja de sorprenderme, tanto por sus cosas buenas, como las que no lo son.


Hace meses atrás, cuando tenía que bajar de los Altos Mirandinos a Caracas, pasaba por un nuevo concesionario que siempre estaba repleto de personas. Un día incluso, W y yo nos paramos a preguntar los precios de los vehículos pero, es día estaba cerrado. No sabíamos qué ocurría pero nos daba curiosidad, que tantas personas hicieran largas colas a la mitad de la Panamericana.

Hoy domingo 08/06/2014, el diario El Universal, publicó un trabajo de investigación titulado "Las Caras de la Venezolana" y la verdad no dejo de salir de mi asombro. Cada vez que leo algo sobre tema me digo, ¿cómo es posible esto? Además surgen en mi mente otras cosas como:

  • Si las autoridades exigen tanto al empresario responsable, cómo es posible que no hayan detectado irregularidades en esta empresa.
  • ¿No hay ningún tipo de control de las autoridades del Saime para validar datos, huellas o lo que sea de una persona?
  • Ninguna autoridad en los Altos Mirandinos, le llamó la atención esta empresa a mitad de la nada. ¿Dónde está la alcaldía?
  • Al banco donde habían esos movimientos de cuenta, ¿tampoco le pareció sospechoso el ingreso de tales cifras?
  • ¿Cualquier persona se puede cambiar el nombre con tanta facilidad? ¿Cualquier persona puede llegar y decir que nunca lo registraron y obtener otra identidad? Esto me lleva a pensar qué no harán con otros procesos.
  • ¿Cuántas autoridades estarán involucradas en esto?
  • ¿Cómo alguien se va del país sin ser detectado?

Con dolor me atrevo asegurar que al venezolano le encanta la cultura al chanchullo, el guiso, el "como gano yo con respecto al otro" para no decir la frase que realmente viene a mi mente.

También pienso, en lo que es capaz de hacer una familia por obtener un vehículo, viendo que no existen opciones reales en el mercado.

Veremos cómo la justicia venezolana responde ante este tipo de hechos.¡Sorpréndanme positivamente con esto por favor!

Lea por favor unos links relacionados:

viernes, 4 de abril de 2014

Adiós Reina de las Pulgas


En el 2012, publiqué una información que me llamó muchísimo la atención. Se trataba de la historia de Anaís Osio, quien decidió darle un cambio a su vida al dejar Maracay e irse al Zulia, bajar drásticamente de peso y convertirse en" la reina de las pulgas" y en una Miss.

Hoy 04/04/2014, leo con tristeza que murió de un infarto a sus 25 años de edad. Dos años después de haber alcanzado su sueño y ser "La Reina" del famoso local marabino Caribe Concert, se fue sin poder decir adiós.

Lea aquí el trabajo del diario Panorama titulado La historia de Anaís Osío, la "Reina de las Pulgas" de Caribe Concert: VIDEO


viernes, 21 de marzo de 2014

"#YoConfieso que tengo insomnio mediático"


En mi fanatismo de ponerle nombre a las cosas, le he dado un término a lo que me sucede todas las noches desde febrero de 2014: #YoConfieso que tengo insomnio mediático.

Todas las mañanas, me levanto reconciliada con la vida, con entusiasmo para hacer mis actividades y con ánimo para hacer mi mejor esfuerzo para que todo a mi alrededor salga perfecto. Pero, como todo comunicador social y venezolana, al levantarme lo primero que hago es revisar las noticias. Esta acción reiterativa ocurre desde mi infancia, tras mis primeras experiencias políticas y eso de "prende el televisor antes de salir para ver si hay gobierno".

Justo tres minutos luego de despertarme, cuando reviso lo que sucede en Twitter, entro en un estado de angustia. Mientras dormía pasaron cosas insólitas: alguien se fue, alguien volvió, heridos, presos, lastimados, declaraciones de autoridades, sentencias, etcétera. A veces no entiendo ni siquiera cuando ocurren, porque horas antes -por ejemplo 2am- estaba frente a la computadora leyendo cuidadosamente cuanta información aparecía en la pantalla.

Leer las noticias se ha convertido un vicio. Siempre lo ha sido para mí, pero estos días se ha recrudecido. Tanto así, que la mayoría de las veces antes de dormir tengo que hacerme autoterapias de relajación y desconexión de mi mente.

Ante esta situación, he visto que no estoy sola. Leo todas las madrugadas a cientos de personas (venezolanas todas) en mi misma situación. No pueden dormir pues les abruma lo que sucede en nuestro país.

La situación va más allá. Hay un conflicto en mi: entre ser responsable de mis ocupaciones diarias con las cuales sostengo a mi familia y los compromisos que he adquirido con terceros, frente a mi preocupación como ciudadana. Creo que si tuviese superpoderes que surgieran en la oscuridad mirandina, sería "super angustia". ¿Quién puede tener una vida normal y equilibrada emocionalmente de esta manera?

El propósito de este post es hacer catarsis. No pretendo generar en usted, estimado lector, ningún tipo de reacción ni opinión. Solo ocupo un espacio de mi tiempo, en comentarle al mundo mi adicción noticiosa. Capaz usted descubra con mis líneas, que también sufre de este síndrome.